"Queridos amigos y cómplices: ¡ Cómo se va pasando el tiempo !, parece que comenzamos hace dos días y, sin darnos cuenta, estamos a mediado de Junio, días más largos, mejor clima, comienza el verano ... y si echamos un vistazo a las tareas realizadas, podemos comprobar que se va avanzando (no lo que me hubiera gustado, pero). El viernes (19.06) me acerco con Mingo (compañero de trabajo) a la empresa DISACO (distribuidora de bebidas) a recoger dos mesas y ocho sillones que me han ofrecido, y no os podeis imaginar lo bien que nos vienen, lo hacemos así,
pues el sábado no abren. Tade e Iván no pueden pasar a recogerlas, pues llevan la furgo cargada con una cocina que han ido a buscar a Alba, propiedad de los padres de Tade. El sábado por la mañana, aprovecho que no hay muchas ganas de trabajar, para darle un lavado a las mesas y sillones, pues estaban bastante sucias, polvo del almacén. He quedado con Tade en que pasará a recogerme al salir y asi cargar el mobiliario, lo llevarán a la parcela por la tarde. Así que, tras la comida y los preparativos correspondientes, nos dirigimos hacia el terreno, hoy nos acompaña Sara, amiga de Laura,
que se ha quedado a pasar el finde en casa, esperemos le guste la experiencia. Al llegar, nos encontramos con una gran sorpresa, encima del tejado del refugio, junto a la antena, vemos el ventilador de un aire acondicionado, idea, cómo no de Iván, por eso no podían pasar el viernes a recoger las mesas y sillones: MUCHAS GRACIAS, esperamos comenzar a disfrutarlo pronto. Haciendo caso a los entendidos en la materia de la construcción, continúo levantando un poco más las paredes de la fosa, así habrá que cavar menos para la tubería del desagüe, total serán cuatro o cinco filas más de ladrillos, hoy la masa y ladrillos me los irá suministrando Cristina, y parece que la experiencia va dando soltura en la colocación. Como habían quedado, llegan Toñi, con Iván
y Tade a llevar varias cosas, y tras un rato allí, regresan pues han quedado, Toñi se queda, volverá con Ana, que limpia el mobiliario. A las niñas (Laura, Celia y Sara) las invitan Jose y Rosa a su parcela, pues ya han abierto la temporada de piscina, y refrescarse un rato, hace bastante calor. La nuestra debe esperar, ya que hay que alisar la zona y retirar bastantes piedras que hay. Una vez concluido el perímetro, descansaremos y así merendar. El domingo dormimos un poco de más, parece que el cansancio de la semana nos puede, pero la ilusión es superior y los preparativos se hacen rápidamente. Nos dirigimos en una primera avanzadilla, pues Ana va en su coche y Toñi también irá a comer. Tras comprobar el estado del terreno, comienzo a rellenar el hueco que hay entre la construcción y la pared, con la tierra que se sacó en la excavación, mientras Laura y Sara contribuyen eliminando malas hierbas,
que van proliferando, al llegar Ana, continúa limpiando unas mesas, que trajo Toñi, son plegables y con buena estructura. Las niñas tienen hambre, así que nos disponemos a darle buena cuenta a la comida, hoy ha traído Ana una ensalada campera, muy rica, si señora, que junto a la tortilla de patata –indispensable en un día de campo- y de postre melón, aunque Laura y Sara comen empanadas de beicon, con buen gusto. Toñi llega un poco tarde, casi hemos acabado de comer, y la acompañamos mientras come ella. Se está muy a gusto y apetece una cabezada,
para evitar tentaciones, procedo a preparar el cemento que usaremos para levantar el tabique que separará los sólidos y los líquidos. Toñi continúa con la limpieza de las malas hierbas que hay alrededor de los árboles, cuando se da por concluidos los diversos trabajos, acarreamos a la zona donde depositamos los hierbajos dos carretillos completos de malas hierbas. Al estar cortadas de raiz, esperamos tarden en salir más. Hace bastante calor en el interior, no corre nada de aire, pero hay que hacerlo. Con no poco esfuerzo y sudor –menuda limpieza de cutis me pego- levanto seis filas de ladrillos,
dando por concluido, en un principio, la construcción, todo pendiente de cubrirlo con rasillas y hormigón, previa colocación de las tuberías. Tras la limpieza de las herramientas, regamos de nuevo los tomatitos, parece que se producen bien, y eso que no les hemos prestado mucha atención, que si no, no se, no sé. Aprovecho un mástil y una lanza de riego para preparar una ducha, que no se hacen a la idea lo que se agradece.
Por muy a gusto que se está, hemos de recoger todo y volver, pues mañana aún es lectivo, hemos de llevar a Sara con sus padres y preparar. Sin apenas darnos cuenta se ha pasado otro fin de semana, pero el próximo llegará sin apenas enterarnos, espero que el tiempo nos acompañe.
Desde estas líneas quiero desear a Toñi, Iván y Tade un feliz viaje y que disfruten de esos días que van a pasar en Barcelona, asistirán al programa de Buenafuente, de corazón disfrutadlo. Sin otro particular, agradeciéndoles la atención prestada, reciban un cordial saludo El JuanBa "

, que nos ha cedido el amigo Álvaro, con dos plataformas –de las que indicaré más adelante su utilidad-, bajamos al fondo Tade y servidor y con dos capazos, uno de los cuales usaremos para suministrar la pasta, el otro para abastecernos de ladrillos. Así que comenzamos tirando cuerda, para conseguir, aproximadamente, un buen nivel. Son los primeros ladrillos que coloco, así que hay cierta incertidumbre, pero tenemos que conseguir levantar el “cubo” lo mejor posible. Hace muy buen día, para tomar el sol u otros menesteres, pero, precisamente, no para estar metido en un hoyo a dos metros de profundidad,
es un tanto asfixiante, no corre el aire, y parece que pica más aquí abajo. Paramos para comer, aunque queda pasta hecha, pero aprieta el calor, y preferimos hacer un alto, para evitar cualquier incidencia.
He de indicar, que mientras nosotros estábamos con la fosa, Toñi y Cristina han estado limpiando dos mesas, que también le han cedido. Preparamos la comida: ensaladilla, tortilla española (de patatas), embutido, ensalada, con sandía de postre, un festín.
Lo que vemos es que las bebidas se van calentando, así que llamamos a Ana para que nos lleve unos hielos (ella no ha podido ir a primera hora por quedarse con Celia, convaleciente de una gastroenteritis un poco fuerte, y con Laura, que ha estado estudiando). Tras una sobremesa, no muy larga,
que aprovechamos para los preparativos de los próximos días, nos dirigimos otra vez a la faena, parece que hace más calor aún. Con la ayuda de las dos plataformas que colocamos en forma de rampa, procederemos a ver si Iván puede tener acceso al interior del refugio y vaya si puede, pero hay que idear la forma para dejarlas un poco fijas, para cuando venga él, y quitarlas si no son necesarias. Hemos de volver al corte. Decido no usar el cemento que teníamos hecho antes de comer, está un poco seco y no vale la pena, lo usamos como relleno de los ladrillos.
Se tarda poco en preparar más pasta. El “Mister” Iván nos “anima” a seguir currando, así que mientras Cristina nos suministra ladrillos, Tade extiende pasta y yo coloco se va pasando la tarde, como se agradece que el refugio nos de sombra en el interior. Bueno se ha concluido la pasta y valoramos la posibilidad de dejarlo por hoy, por no liarnos más, así que quedamos Tade y yo en venir pronto. Tade, junto con Iván y Toñi regresan y Ana, Cristina, Laura, Celia y yo nos quedamos a recoger un poco y así descansar tomando un refresco, pues se está muy a gusto, y tanto, como que al volver creíamos que era más pronto, pero empezamos a ver los fuegos artificiales, si, los de Salamanca, se veían algunos –bastantes-,¡cómo que eran las once de la noche! La mañana comienza relativamente pronto, pues me recoge Tade sobre las nueve y cuarto. Procedemos a colocar el marco de andamio de otra forma, con la ayuda de una plataforma, unos sacos de cemento –que hagan de contrapeso- lo ponemos vertical, así continuaremos levantando los cuatro lados a la vez. Es un poco más delicado el bajar, pero no veo otra alternativa. Al estar los dos solos, Tade me va abasteciendo los materiales, mientras coloco ladrillos. Hemos colocado diez filas, “más que suficiente” (eso creo), así luego, con las vigas de castilla y las bovedillas podremos echar encima más tierra, total es más que suficiente para el uso que nosotros le vamos a dar… Tras limpiar las herramientas, regresamos a casa a comer, por la tarde hay otros proyectos que realizar. Después de un pequeño descanso y haber felicitado a parte de la familia (es S. Antonio) preparamos los refrescos correspondientes y volvemos a la tarea.
Comenzamos por instalar los aparatos del servicio para, luego colocar las paredes. Mientras, Ana y Cristina van a pintar la puerta del aseo, empiezo a preparar los laterales, que con unos tornillos y escuadras sujetamos. Han llegado a pasar la tarde con nosotros Rufi con su mujer Cristina y su hija Paula, César ha quedado estudiando. Estando liado en la colocación de las paredes, se acercan el amigo Miguel y su cuñado. Comentamos cómo ha ido la semana, lo que estamos haciendo. Al ver la fosa, me indican que debiera levantar otras tres o cuatro filas, para así no tener que hacer mucha zanja para el tubo de desagüe y tampoco poner mucho tubo de aireación, ni para la extracción, pero eso veré para hacerlo mañana. Por esta tarde creo que ya es suficiente. Tengo que preparar la cena, una buena barbacoa. La carne ha ido Ana a comprarla. Toñi también viene. Tade e Iván se han apuntado,
pero antes han ido de compras, nos llaman informándonos que están viendo un frigorífico “combi”, está bien de precio y nos lo llevan hasta la parcela, así que hace la operación, pues es más que necesario, sobre todo los días de calor, que esperemos sean muchos.
La pequeña barbacoa comienza a funcionar cuando han llegado todos. Me alegra que Celia insista en la rapidez, que tiene hambre, pues ha estado muy desganada estos días pasados, parece que es buena señal de mejoría. Total que en un momento le damos pasaporte a unas lonchas de panceta, costilla –que tienen en la tienda especial barbacoa, no se que jugo le echan-, chorizo, farinato, si farinato también envuelto en papel de aluminio, como el chori, y unas tiras de carne, en la carnicería las denominan “lagrimas de ibérico”. Se ha hecho de noche sin darnos apenas cuenta, son casi las once cuando preparamos el retorno
y comienza a relampaguear, tendremos que darnos un poco de prisa. Para mañana ya veremos como amanece y decidiremos qué hacer. Todo un espectáculo ver los relámpagos. La mañana amanece bastante nublada, aunque hace muy buena temperatura. Decidimos comer pronto y marchar, para poder avanzar un poco, pues Tade me indicó que se acercaría con Iván sobre las cuatro de la tarde, así que veremos que se puede hacer. La tarde amenaza de lluvia, y bastante, lo que conlleva el cambio de planes, en lugar de preparar pasta para la fosa, prefiero dedicarme a anclar los soportes de las maderas, columnas, de la entrada del refugio. Mientras estoy en esta labor, han llegado Toñi, Iván y Tade, que se incorpora a la faena. Comprobamos que las medidas no corresponden, pues no entran las maderas en los soportes, toca lijar, pero creo que va a ser demasiado para la poca lija de que disponemos. Se me viene el uso de la amoladora, o radial. Colocando un disco de lija para metales hará el mismo efecto, o eso espero. Tomando unas medidas aproximadas, vamos repasando uno a uno los maderos.
Una vez concluida la faena, procedemos a instalarlos y nivelarlos. Con dos burriquetas y un palet, voy haciendo la instalación del sistema ideado para el sombreado. Mientras llegan Manolo
y Elena con Jesús y Eva, ven las evoluciones y nos dejan un microondas que ellos no usan. Comienza a llover levemente, pero el agua está fresca. Se marchan por que han quedado.
Nosotros concluimos extendiendo una cuerda entre las columnas, pero, como siempre, surge algún imprevisto y decido cruzar en diagonal las cuerdas, mala idea, pues se destensa el cuadrado hecho en principio, como prueba vale. Sigue lloviendo más insistentemente
y como empieza el partido de fútbol de la selección, Iván y Tade regresan antes, nosotros recogeremos las mesas y herramientas, dejando preparado espacio para cuando traigan el martes el Frigo. Sin darnos cuenta se ha acabado este fin de semana, un poco más largo de lo habitual, ahora toca preparar para la semana, pensando también las tareas a realizar. Sin otro particular, esperando esta crónica haya sido de vuestro interés y halláis disfrutado tanto al leerla como nosotros al realizarlas, se despide, siempre suyo El JuanBa. "
El sábado, Cristina sube a buscarme al trabajo, donde tengo las maderas que usaremos para hacer una sombra a la puerta del refugio y, a continuación vamos a comprar el suelo, pero donde lo han visto lo vendieron a primera hora de la mañana, mala suerte... Volvemos al polígono, a un centro de bricolaje -disculpen no indique el nombre, por no hacer mala publicidad, pues la atención deja mucho que desear- y tras una larga espera nos lo suministran. Después de comer preparamos lo necesario y nos dirigimos Cristina y servidor a la zona de obras; Laura queda en casa estudiando, espero sea de provecho, y Celia con Ana, pues tiene placas en la garganta y tal como está el tiempo vamos a dejarla que se recupere. Se procede a descargar las maderas, el suelo, así como diversos materiales necesarios, comentando la mejor forma de instalarlo: lo primero que hemos de hacer es desmontar las paredes del cuarto de aseo, barrer y mover los objetos que hay, enrollar correctamente el producto y manos a la obra. Extendiendo cola de contacto y, sin apenas tiempo, colocar. En un ratito tenemos medio refugio "ensolado", como la medida de ancho son dos metros, solo nos queda rematar veintidos centímetros. Fuera comienza a llover con cierta intensidad,
así que cerramos la puerta del refugio y de la caseta, continuando con la tarea.
Veo, con cierta preocupación, que la cola de contacto se va acabando, aunque tengo en casa, no se como estará, malo a de ser que no esté en condiciones de uso, pero hemos acabado con lo más gordo y todavía queda un poco para algunos remates. Recogemos todos los útiles y regresamos, se ha pasado la tarde muy rápido. El domingo amanece con más nubes que claros y un poco frío, decidiendo volver a ir solos Cristina y yo. Tras hacer los preparativos marchamos a media mañana. Como primera tarea será el finalizar de poner el suelo (tenía cola en casa, espero que esté bien), así que se hacen los ajustes correspondientes y en poco tiempo lo tenemos concluido: queda muy bien –Modesto baja que sube éste-, para a continuación montar el servicio, bueno decidimos instalar primero el lavabo,
así lo haremos sin mucho esfuerzo y en mejores posturas. Después comenzamos a poner los laterales, cuando nos surge la duda de poner Pladur, que quedará en mejores condiciones y no tendremos que poner molduras para disimular los desperfectos que tienen los aglomerados, ya tenemos a Michel, que nos asesorará y ayudará a ello. Como es la hora, nos ponemos a comer dentro del refugio, pues no hace para estar en el exterior. Para aprovechar la tarde, ponemos debajo de la pérgola central las burras,
donde aplicar el tratamiento a las maderas para el sombreo de delante del refugio, tarea a la que se dedica Cristina. Mientras, preparo las zonas donde echar el hormigón para su instalación, para, a continuación, rellenar la base de la fosa, también de hormigón, y así dejar preparado para tabicarlo el próximo finde. Como la tarde ha mejorado respecto a la mañana, Ana, junto a Laura y Celia,
llegan para ver las evoluciones.
Tras varias hormigoneras, me decido a volcar el carretillo al borde, avanzando bastante más, concluyendo el alisado y vuelta para arriba, más o menos ha quedado liso. Ha llegado Toñi,
que continúa limpiando de hierbas y alisando los alrededores de la pérgola. También se acercan Iván y Tade.
Como la tarde se pasa y vuelve a refrescar, limpiamos las herramientas, mientras charlamos de los planes para el finde, este será un poco más largo, pues el viernes es S. Juan de Sahagún y tengo puente. Devolvemos el marco de andamio a Miguel, pues de momento no se necesita. Entre las tareas que tengo pendientes será ver a localizar dos rampas, para el acceso de Iván al interior del refugio, ya que en Juan del Río me parecen un poco caras las de segunda, más por el estado que por el precio. Hay que comprar las bases de los postes de madera. El tema del Pladur, a lo que Michel se ofrece encantadísimo, pero al indicarme que vamos a perder aproximadamente 8 cms de cada pared, me decido a adquirir aglomerado, pero esta vez más grueso –de 19 cms-. Localizados todos estos objetivos, esperando sepan comprender la tardanza de esta crónica, pues ha habido varios inconvenientes, aprovecho la ocasión para saludarles muy atentamente El JuanBa"
Así que, tras comentar los sucedido, comenzamos con las tareas. Tade comienza a montar la caseta, con la ayuda de Cristina y Ana, sobre palets que cogimos en la nave, aunque hacen falta alguno más.
Yo, mientras, voy marcando el lugar elegido para hacer los cimientos del sombreo. Iván ha pillado el libro de instrucciones de la caseta
y va indicando a Tade las piezas a montar (demasiadas) Al ir pasando la tarde, comenzamos los dos, buscando un poco de rapidez, pues sino se nos hará de noche y, lo que es peor, las tormentas que se avecinan.
Así que, entre localizar, coger piezas, colocar, atornillar se hace muy tarde, se está poniendo desapetecible y va comenzando a refrescar.
Será mejor dejarlo para mañana por la mañana, si se puede. Hemos comprobado que el riego cumple las horas señaladas, así como la eficacia del producto para las hormigas. Recogemos lo básico pues está comenzando a llover y es tarde. Todos venimos un poco cansados viendo como relampaguea y truena. En casa nos espera Laura, que no ha ido, pues tenía despedida de curso en el Tiempo Libre. El domingo amanece claro y caluroso, así que, decidimos preparar algo de comer y marchar, para aprovechar más el día. Dicho y hecho.
Al llegar, comprobamos que ha llovido durante la noche, tampoco excesivamente, pero en el carretillo hay agua. Me pongo manos a la obra, pues falta el tejado de la caseta, así que entre sube y baja, como se va poniendo de calentito con el Sol. Pronto se llega la hora de comer. Lo haremos a la sombra de la pergola; que fresquito se esta.
Tras esta labor, continuo con el tejado, comprobando que no llego a colocar un aislante que se aplica. En principio, no debe de haber problemas, pues falta, 15 ó 20 cms, y por encima lleva otro protector.
Hace mucho calor, pero se va viendo la evolución.. Nos visitan, tras un compromiso social (COMILONA), Iván, Toñi y Tade. Vienen acompañados de Juan -monitor de Tiempo Libre- y sus padres, gracias por la visita -y hasta que quieran- espero que la próxima sea con mas tiempo. La tarde es más calurosa que la de ayer, si cabe, así que no vean la limpieza de cutis que llevo. Pero oyendo el carrusel deportivo -los que bajan, los que dejan de bajar, ...- se montan las puertas y remates: faena concluida. 

Una tónica bien fresca ayuda mucho. Ahora toca traer toda la herramienta y sillas: el refugio parece otro al vaciarlo. (tiempo muerto o yo, son las 00.08, mañana continúo). En una de las salas dejamos el minifrigorífico que, con las burras y una encimera, harán de cocina, la otra sala queda despejada. Tras un pequeño chapuzón para lavarnos y regar el mini-huerto, sin darnos cuenta, se ha acabado de regar la parte sembrada de césped. Se está muy agusto pero hemos de regresar a casa y prepararnos para comenzar la semana escolarlaboral. Esperando esta crónica haya sido gratificante, como lo ha sido para mi, sin otro particular, aprovecho la ocasión para saludarles muy cordialmente El JuanBa"